George Harrison III

¿Queréis ver más fotos del perrete? Ya son 2’5 Kg 😀

Es tan rico que hasta odia bonito: no le gusta nada que le saque fotos, a pesar de no utilizar flash, así que de vez en cuando, en cuanto me acerco con la cámara, me dedica miraditas de reojo cargadas de odio, como la de la primera fotografía que os enseño. ¡Hasta odiando es lindo!



En esta última fotografía también me estaba enviando señales de odio. Me lo encontré durmiendo en el sofá, estiradito, me acerqué con la cámara, abrió los ojos y… adiós, George; hola, ovillo.

Ya veis que sigue siendo un buenazo, super tranquilo y dormilón. Sabe ladrar desde pequeñito y sin embargo no lo hace nunca, porque rara vez se queja de algo. Se conforma con que le dejemos acurrucarse a nuestro lado cuando estamos en el sofá o en la cama. Es increíble lo cariñosos y desinteresados que son los perros. Desde que tengo a George Harrison III, empiezo a parecerme a algo como esto. Antes veía perros por la calle o en fotografías y me dejaban un poco indiferente. Ahora me fijo mucho en ellos, porque siempre tienen o hacen algo que me recuerda a George, y me parecen todos preciosos y adorables. Sólo espero no acabar así 😉

Todavía no podemos sacarlo a la calle porque no está vacunado (le ponen la primera vacuna dentro de una o dos semanas), pero el otro día lo llevamos un ratito a la finca. Nada más salir del portal, empezó a temblar de puro miedo, porque nunca antes había visto ni olido nada que no fuese nuestro piso y a nosotros. En el coche se tranquilizó y se echó a dormir, cómo no. Ya en la finca, al principio estaba un poco desconfiado, pero en cuanto vio que no había peligro ¡se lo pasó teta olfateando todo y caminando por la hierba! Así que creo que su primer contacto con el mundo exterior no estuvo nada mal 🙂 Aquí lo tenéis, flipando con la chimenea, y eso que era sólo un fuego de prueba:



¡Hasta otra!

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