DIY | De camisa a blusa

¡Por fin os enseño la dichosa camisa!

Hace tiempo compré algunas prendas de ropa básicas, de hombre, con la intención de convertirlas en piezas especiales. Ya os enseñé la sudadera que decoré con bordados y hoy es el turno de la camisa de hombre que convertí en una blusita de lo más cursi.

Como empecé a transformarla hace ya tiempo —de ahí el cambio de edredón en las fotos—, no recuerdo con exactitud cada paso que di, pero intentaré explicaros más o menos el proceso para que podáis hacer algo parecido si queréis. ¡Vamos allá!

La camisa en cuestión era esta que veis aquí: de hombre, con manga corta, a cuadros y con un bolsillo en el pecho. Me pude haber fijado en cualquier otra camisa, pero es que esos cuadros son muy yo.



Lo primero que hice fue decoser el bolsillo y las mangas. Luego corté unos cuantos centímetros de camisa en la zona de la cintura y también el cuello (después de sacar la foto). Todas esas piezas las reservé para más tarde.



Le di algo de forma a la pieza principal para adaptarla a mis curvas, porque, aunque la camisa era de mi talla, en la zona de la cintura necesitaba estrecharla un poco. Para ello descosí los botones, coloqué la tira de los ojales sobre esa zona —haciendo los dobleces necesarios— y pasé un par de costuras paralelas. Realicé la misma maniobra en la espalda, pero esta vez estrechando más la camisa a medida que bajaba, de manera que la zona de la cintura acabó quedando más estrecha que la zona del pecho.



Con la estructura básica hecha, lo siguiente fue descoser todo un lateral de la camisa y colocar una cremallera.



Con la sección de camisa que había cortado anteriormente, hice una tira larga y estrecha, y la cosí alrededor de todo el bajo de la blusa, formando volantitos. La clave de este tutorial está precisamente en encontrar el equilibrio entre la largura y los volantes: si se corta poco con la intención de dejar la camisa larguita, apenas sobrará tela para los volantes y quedarán muy sosetes; para conseguir unos volantes bien hermosos hay que cortar bastante tela, pero siempre cuidando de que la blusa vaya a tapar lo suficiente.



El hueco en el que estaban las mangas era muy amplio y se formaban unos bultos bastante feos en la zona del pecho, así que no me quedó más remedio que hacer un par de pinzas para intentar disimularlo.



Por último, armé una especie de bies con las mangas y lo apliqué al cuello y las sisas. Como no era realmente tela cortada al bies, este paso fue un poco desastroso, pero la vida son dos días.



¡Y este es el resultado! No es estupendo desde el punto de vista técnico, pero a mí me encanta mi nueva blusita, sobre todo porque sé que no hay otra igual en el mundo entero. Qué pena tener que esperar hasta el próximo verano para poder ponérmela.



He tardado media vida en hacerla porque iba improvisando sobre la marcha y en realidad la he ido dejando aparcada durante meses entre costura y costura, pero creo que es un tutorial asequible para cualquiera que se defienda con la máquina de coser. Aunque yo partí de una blusa nueva, puede ser una manera genial de reciclar las camisas de hombre que tienen el cuello super desgastado por la barba pero que por lo demás están en perfecto estado.

¿Alguna vez habéis transformado ropa de hombre en ropa de mujer? ¿Qué cambios habríais hecho vosotros en esta blusa?

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