RECETA | Caldo concentrado de verduras

En noviembre os hablé de algunas recetas de aprovechamiento que he empezado a hacer en los últimos meses para evitar tirar comida. Aun así, sigo generando restos que no como directamente, pero que sí puedo utilizar para hacer otras cosas, como por ejemplo caldo.

No me refiero a un caldo vegetal como el que os enseñé a hacer hace un par de años, sino a un caldo todoterreno que nos sirva para incorporar a otras recetas y evitar usar concentrados tipo pastillas, que siempre me han dado un poco de mal rollo porque no sé de qué están hechos.

Todo parte de tener en el congelador un táper en el que vamos guardando restos de verduras: mondas de boniato, pieles de cebolla, la parte verde del puerro, trozos de zanahoria, restos de ajo, etc.

Cuando creamos que tenemos cantidad suficiente, lo ponemos todo en un cazo, lo cubrimos de agua y lo sazonamos al gusto; yo suelo usar sal, comino, laurel y granos de pimienta negra.

Lo ponemos a fuego medio, lo tapamos, esperamos a que hierva y lo dejamos así una media hora. Luego lo apartamos del fuego y, cuando haya enfriado lo suficiente para no quemarnos, colamos el líquido, que podemos reservar en la nevera durante unos días o congelar para utilizarlo más adelante.

Lo guay de este caldo es que no nos sale igual dos veces, porque lo hacemos con lo que tenemos disponible en cada momento, así que el resultado siempre es una sorpresa. Yo lo utilizo en el caldo vegetal que os comentaba más arriba y me gusta mucho el resultado, porque es suave y no tiene ese toque artificial típico de las pastillas que hace que todo sepa a sopa de sobre. También se puede usar en estofados, pasta, croquetas, etc.

¿Vosotras hacéis caldos de aprovechamiento? ¿Qué especias utilizáis? ¿Para qué usáis luego el caldo?

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