Te estoy amando locamenti | 7

¡Cuánto me gusta escribir estos posts! Son como listas de razones por las que dar las gracias. Este volumen es un poco más materialista de lo que me gustaría, pero también es cierto que son cosas acumuladas desde septiembre, cuando publiqué el volumen anterior.



Me encanta el café con leche que hacen en algunas cafeterías, con muchísima espuma, bien densa. Es como un ritual: cojo la cucharilla, tomo la espuma blanquita con cuidado de no mancharla de café y ya luego echo edulcorante, remuevo y empiezo a beber con normalidad. Hasta hace cosa de un año, cuando quería tomar un café rico iba a una cafetería y saciaba mi antojo, pero sin duda 2020 fue el año en el que tuvimos que aprender a hacer las cosas en casa. Por eso decidí comprar un espumador de leche, que mejora mucho los cafeses y los colacados. Hace su trabajo especialmente bien con leche entera muy caliente.



He vivido dos años sin Internet. Bueno, más o menos. Tenía datos en el móvil y con el ordenador podía acceder a una red gratuita en un par de puntos estratégicos del salón y la cocina. En diciembre decidí contratar Internet en casa y estoy encantada. Mi parte favorita es poder ver series en cama por la noche con el portátil, aunque ver vídeos en el móvil en HD también me tiene bastante fascinada.



En mi camino hacia la modernización, compré una impresora, porque estaba yendo a la copistería varias veces a la semana a imprimir estas pegatinas y me tenían frita los paseítos. Ahora ya no me invade la pereza cada vez que entra un nuevo pedido.



Después de cinco meses de obras en la fachada del edificio, los dos últimos con todas las ventanas bloqueadas, por fin han terminado y puedo respirar aire fresco y ver la luz. Vuelvo a cocinar pescado y mis plantas están intentando recuperarse de todo este tiempo en penumbra. Es posible que el ficus haya dicho talueguer hace unas semanas, pero todavía no me atrevo a deshacerme de su cadáver por si decide revivir.



Sabéis que me maquillo poco y que soy muy de sota, caballo, rey, pero de vez en cuando descubro algún producto que me flipa y sé que estará en mis básicos durante años. Esta vez se trata del Micro Brow Pencil de NYX, que rellena a la perfección las calvitas que tengo en las cejas sin llegar a dejarlas cargadas. Es de los que tienen lápiz en un extremo y gupillón en el otro.


¡Estas son las cosas que me tienen flipada ahora mismo!

¿Qué cosas os hacen sentiros afortunadas últimamente? ¿Alguna recomendación random que queráis compartir con el mundo?

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